Splendor (Ettore Scola, 1988)
Llevaba varios días pensando en escribir algo sobre esta película que tuve la suerte de ver en Francia (en versión original con subtítulos en francés) y que, me da la impresión de ser poco conocida y vista. De hecho creo que su éxito quedó apagado por la posterior película que, a pesar de ser absolutamente genial, no creo que deba merecer más renombre que ésta.
Hago reseña aparte, porque supongo que Cinema Paradiso abrirá un largo diálogo, pero quiero rendir homenaje a esta peli, que creo que se puede definir como metacine y que me temo ha sido olvidada injustamente. He intentado buscar el affiche de la película, pero, del mismo modo que la peli, parece perdido; lo encontré una vez enorme en una tienda del Marais en París, quise comprarlo pero me dijeron que no estaba a la venta, que lo tenían ellos para decoración y no me extraña pues es uno de los carteles más hermosos que he visto.

SPLENDOR, de Ettore Scola (1988)
Es la primera de las tres películas que rodó Massimo Troisi bajo la dirección de Ettore Scola. En ella se entremezclan las vivencias de tres personajes: el propietario del cine Splendor (Mastroainni), el encargado de la proyección (Troisi) y la taquillera (Marina Vlady).
Splendor consiste esencialmente en los recuerdos de los tres provocados por la inminente clausura del local. Pero, mientras los obreros están desmantelando todo, los habitantes del pueblecito en el que se desarrolla la película deciden unirse para evitar la desaparición de “su” cine. El pueblo en cuestión es Sant’Arpino (en Ciociaria), elegido por Scola probablemente por su aura poética y antigua.
La trama es ésa: el pequeño cine de provicias que cierra por falta de espectadores, pero Scola, con esta película quiso hacer algo más: un HIMNO al cine, ese cine que, a pesar de todo no morirá nunca. No era una idea nueva. Antes y después (desde Fellini a Tornatore, por citar sólo dos) muchos directores han hecho películas con casi la única intención de homenajear al cine.
El personaje de Troisi es interesante: enamorado como un niño del cine, devorando, imagen tras imagen desde su cabina de proyecciones, rodeado por rollos de películas y manuales sobre cine. Los divos en pantalla aumentan los sueños e ilusiones de Luigi (Troisi), como de todos los apasionados/as por el cine. Es un personaje soñador y realista al mismo tiempo.
El propietario del Splendor (Giordan/Mastroianni) era hijo del arte: su padre poseía un cinematógrafo itinerante, y, de hecho, una de las escenas iniciales en B/N, es la de un público que, llevando sus propias sillas, se coloca delante de una pantalla rudimentaria (y éste es el hermoso cartel de la película), para ver un clásico: METROPOLIS de Fritz Lang.
Splendor empieza con la escena de la clausura del cine y cierra con la misma escena, con una revuelta de la gente que quiere seguir teniendo a toda costa su cine.
Alterna el color para las imágenes del presente y el B/N para los recuerdos, ésta es una técnica recurrente en Scola que ya usó en C’eravamo tanto amati con V. Gassman y N. Manfredi.
En la película hay una referencia constante al mejor cine de autor de los años ‘40-’70: se respira un aire “felliniano”, un poco barroco y, en la pantalla del cine ambulante aparecen imágenes de obras maestras, desde La dolce vita de Fellini, hasta el mítico Il Sorpasso de Dino Risi (inolvidables Vittorio Gassman y Jean Louis Trintignant), pasando por Fresas Salvajes (Smultronstället) de I. Bergman.
El lenguaje, o mejor dicho, el lenguaje visto como simbolismo ocupa una posición predominante. Hay una frase que Giordan intercambia siempre con un amigo: “il dove e il quando” (-el dónde y el cuándo- dicho por el amigo) y Giordan responde “il come e il perchè” (-el cómo y el porqué-), es un juego lingüístico simbólico… Troisi mantiene diálogos con la señorita Chantal (Vlady), y es cómico porque ella habla francés y él italiano (es más, napolitano puro) y se comprenden perfectamente teniendo en cuenta que las miradas, gestos, movimientos también sirven para comunicar.
El cine es en esta película nada más y nada menos que un lugar mágico, misterioso y fascinante, donde la gente se encuentra con la esperanza, y, a menudo, la promesa, de una vida mejor y distinta de la cotidiana.
Cuando Luigi consigue su trabajo en la cabina de proyección es un momento muy técnico e interesante: la demostración por parte de su predecesor, de cómo remontar la película en caso de rotura, cómo efectuar el montaje de ciertos trozos, parece la fase de “cortar” y “pegar” del montaje de una película.
Desde el punto de vista de la iluminación, la película tiene un vago sentido de oscuridad debido al hecho de estar rodada casi completamente en interiores (en el Splendor).
Un personaje interesante es el de Chantal que, en mi opinión, siendo real e irreal al mismo tiempo, como figura encarna al cine: todos se enamoran de ella, pero al final todos se resignan a vivir la vida de la forma más normal posible.
Giordan, a lo largo de la película hace una serie de reflexiones sobre quién va al cine, por qué, qué busca. Éste es uno de los mensajes de la película que hacecomprender que Scola haya querido hacer una reflexión sobre el cine y, quizás, sobre la vida. Mientras sigue las imágenes de la película de F. Capra “It’s a wonderful life”, continúa meditando y lo vemos emocionarse con el sonido de los cánticos de navidad. Sabe que su lucha con el señor que quiere comprar el Splendor a toda costa no tendrá éxito, y le desagrada. Él, el hijo del propietario del cine ambulante, optará por la dignidad, no cederá el local y no se calmará hasta que haya dado al adversario una liberadora y sonora bofetada. Pero, al final, la situación tendrá una salida positiva: el cine no cerrará, como se comprende en la última escena donde Luigi, en el palco del cine, desea felices navidades a todos, diciendo que “estas cosas sólo suceden en Navidad”. Sigue cayendo la nieve sobre los espectadores, la sala se queda oscura y silenciosa y… vuelve a empezar el espectáculo.
Soy un mexicano, de Guadalajara, que hace medio siglo me enamoré perdidamente de la bellísima actriz francesa de origen ruso, Marina Vlady. Su actuación en la película “La Bruja”, me fascinó y fijó un sendero est´+etico sobre la belleza humana, para toda la vida. Mi esposa Rebeca, es muy bella, pero los rasgos principales de su rostro me recuerdan siempre las enigmáticas expresiones de aquella brujita de Laponia, cortejada por Robert Hossein. Me gustaría tener la filmografía completa de esta encantadora mujer, que ya entrada en años sigue haciendo de las suyas en “Cinema Paradiso” o Splendor, película excepcional que ocupa un lugar preferente en mi videoteca, como lo ocupará también “La Bruja”, ahora que pude localizarla. Sin estos estímulos, la vida sería más triste que un fonógrafo descompuesto. Gracias.
Comment por José Dolores Mártir. | Domingo, 16 Marzo 2008 |
hola Jose
Donde conseguiste la pelicula La Bruja? Hace tiempo que la busco y aqui en Catalunya no consigo encontrarla. Esoty de acuerdo contigo que es una pelicula deliciosa.
Gracias i adeu
lluïsa
Comment por lluisa | Domingo, 27 Abril 2008 |
Hola! Hace años cuando estaba chica recuerdo haber visto esta película en la Tv….por cuestiones de la edad(tendría 8 o 9 años) nunca le preste atención al titulo y después, cada vez que le preguntaba a alguien por ella toodos terminaban confundiéndole con Cinema Paradiso a tal punto que llegue a pensar que esta peli era cuestión de mi imaginación y que nunca la encontraría. He caído casi de milagro en tu blog y a buena hora porque con los datos y la reseña que has hecho por fin voy a poder conseguirla y verla tantos años después.
Muchas gracias!!
Angela
Comment por Angela | Miércoles, 25 Junio 2008 |
“Splendor” ha sido injustamente olvidada. Es una obra de arte. La escena final, en la que Massimo Troisi desea a los espectadores un Buon Natale es sencillamente fatástica. Alguien le advierte que están en junio… y en ese momento comienza a caer nieve. Scola es un grande con todas las letras, y si no alcanza con Splendor, hay que ver “Nos habiamos amado tanto”.En mi hmilde opinión es no menos que la monumental “Amarcord” de Fellini.
Comment por Hugo Zerga | Viernes, 21 Agosto 2009 |