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Para mis chorraditas

La crisis desgasta al Psoe

Sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia

Sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia

El fulgurante ascenso de Rosa Díez: desbanca a Rajoy como el segundo político mejor valorado

Daniel Forcada.-22/09/2008 17:09h

desbanca a Rajoy como el segundo politico mejor valorado
Rosa Díez (EFE).

Llegó y venció. En menos de un año, UPD ha conseguido consolidarse entre el electorado español como una opción real de centro entre PP y PSOE. Mientras que la crisis económica pasa factura a los dos grandes partidos, la formación de Rosa Díez avanza con paso firme en las encuestas. La ex socialista es la segunda líder político mejor valorada del país, según la encuesta realizada por el Instituto Noxa para La Vanguardia. Con un 4´8, Díez supera en popularidad a Mariano Rajoy y se sitúa a solo cuatro décimas del presidente del Gobierno. Su partido, además, obtendría hasta cuatro diputados si se celebrasen elecciones generales en estos momentos.

A punto de alcanzar su primer año de vida (el próximo 29 septiembre), el partido de Rosa Diez sigue haciendo historia y arañando votos a socialistas y populares. Su discurso, a favor de la igualdad de todos los españoles, contrario a los excesos de la España de las autonomías y defensor de la lengua común, parece encontrar un caladero apropiado entre miles de votantes que en las últimas elecciones optaron por Zapatero o Rajoy. Según el Instituto Noxa, empresa demoscópica presidida por Julián Santamaría, durante años uno de los sociólogos de cabecera del PSOE, el partido de Rosa Díez sería uno de los principales beneficiados de la sangría de votos que sufren PP y PSOE.

En estos momentos, los socialistas podrían perder hasta diez diputados, mientras que el PP sumaría solo unos cinco. La razón, según explicaba este domingo el diario catalán, por el avance del partido de Rosa Díez y la resistencia de CIU, que en las elecciones del 9 de marzo se quedó rozando algunos escaños más por escasas papeletas.

La portavoz de UPD es, pues, por el momento, la política revelación en estos tiempos de crisis en los que ha logrado desplazar del segundo puesto de la popularidad al líder de la oposición. Es también al PP al partido al que más votantes roba. Según Noxa, un 5% de los que votaron al PP en las últimas elecciones se inclinarían ahora por Díez. Mientras, del caladero socialista, un 3% de los que votaron a Zapatero optarían ahora por UPD. La ex eurodiputada logra también la mejor nota entre los votantes de derechas, que le dan un aprobado de un 5´4. Diez logra, en cambio, un 4´7 entre los votantes socialistas y un 4´0 entre los de Izquierda Unida.

Carlos Martínez Gorriarán, miembro del Consejo de Dirección de UPD, ha señalado que estos datos son mejores que los esperados por su formación, que no encarga encuestas por falta de fondos: “Sabíamos que estábamos subiendo, pero no tan rápidamente”, ha señalado a este diario. “Pasaríamos del 5% de intención de voto, lo cual es un gran estímulo para seguir trabajando, pese a que muchos medios de comunicación nos sigan maltratando”.

Unión, Progreso y Democracia celebrará su primer aniversario el próximo 29 de septiembre con una fiesta-mitin en el Circo Price de Madrid. El partido ha pasado de 3.000 a más de 8.000 afiliados, un crecimiento que se espera visualiar en esa celebración, a la que asistirán Fernando Savater, Albert Boadella y nuevos fichajes que el partido aún no ha querido desvelar. Queda por confirmar aún la asistencia de Mario Vargas Llosa, quien también estuvo en la presentación del partido hace ahora un año.

Jueves, 25 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | 1 comentario

Vámonos para Estrasburgo

25.09.2008 -

Ibarretxe me recuerda a mi difunta abuela, que era una santa mujer (como sin duda el lehendakari es un santo varón). Cuando en mi adolescencia impertinente yo discutía con ella de algún tema trascendente, casi siempre relacionado con mi necesidad de fondos para comprar novelas de Tarzán, me admiraba y desesperaba su impermeabilidad a los argumentos racionales, de los cuales yo era entonces (¡y aún ahora!) ingenuamente devoto. Tras haberme escuchado exponer una docena de ellos con mi mejor elocuencia, respondía: «Sí, hijo, pero lo que yo digo…». Y entonces repetía impertérrita lo que había sostenido al comienzo de nuestro debate y que yo creía haber refutado con mis silogismos. No se sentía obligada a demostrar en qué me equivocaba con mis objeciones: se limitaba a reiterar su opinión original y definitiva como si no las hubiera oído.
La estrategia dialéctica de Ibarretxe es practicamente idéntica: él plantea su referéndum, los demás le decimos que no es decente ni viable por esto o por aquello, el TC desautoriza argumentadamente su consulta y él sigue impertérrito con su «sí, hijos míos, pero lo que yo digo…». Incluso va más allá de lo que nunca osó mi difunta abuela y se lamenta de que nadie le da razones contra su proyecto. No sólo no atiende a los argumentos en contra ni parece escucharlos, sino que hasta niega que hayan sido formulados. ¡Ay, me habría encantado verle debatir con mi abuela, habría sido un duelo de titanes!
Dado que ahora parece cundir el desconsuelo por la sentencia del TC y hay quien denuncia con indignación que se trata de un dictamen político (como si el Constitucional estuviese para tomar decisiones agrarias o dirimir concursos literarios) me gustaría modestamente aportar otros dos argumentos a los esgrimidos contundentemente por el alto tribunal. Por descontado, ya sé que vuelvo a discutir con mi abuela y que por tanto no servirán de nada. Pero quizá sean tomados en cuenta al menos por quienes aspiran a formarse su propia opinión de modo menos ‘abuelesco’ que el lehendakari y su tripartito. No aspiro a la mínima originalidad, porque son dos razonamientos obvios, ni tampoco a reforzar ningún aspecto legal desatendido, porque se trata de motivos de significado estrictamente social y sí, qué le vamos a hacer, político.
El primero de ellos es la falta de libertad en el País Vasco. Es decir, la eficacia de la acción terrorista a lo largo de estos años, secundada por quienes la comprenden, la legitiman o, aun desaprobándola, la rentabilizan. Y por los que se resignan a ella y para que no los maten o para ganar elecciones ponen cara de que han tomado la suficiente dosis de pócima nacionalista como para no convertirse de pronto en españoles… No hablo de cualquier falta de libertad, ésa que todos padecerían por igual: ni mucho menos. La falta de libertad a la que me refiero es la de quienes quisieran precisamente decir ‘no’ a las pretensiones nacionalistas, no cualquier otra. Y por extensión la de los que defienden institucionalmente ese derecho a decir ‘no’, como hacen con evidente riesgo y mayoritaria profesionalidad la Ertzaintza y demás cuerpos de seguridad del Estado. Ya sé que también los radicales se quejan de falta de libertad, pero una cosa es que no haya libertad para violar o desafiar las leyes y otra que haya especial peligro en cumplirlas y defenderlas. Algunos nos recuerdan que el voto es secreto, que cada cual puede contestar en el referéndum lo que le dé la gana sin que lo sepan los demás. Pero eso es ignorar cómo funciona la coacción del miedo en una sociedad. Yo he vivido referendos durante la dictadura y la gente votaba lo que mandaba Franco aun detestándole, por si acaso… Igual habrían votado -lo que es aún peor- cualquier alternativa ‘light’ de futuro dominio propuesta por la propia dictadura.
Gracias al terrorismo y a la pedagogía perversa que de él proviene, aquí la mayoría de la gente aún no ha interiorizado de veras que tiene todo el derecho del mundo para mandar a freír espárragos las pretensiones nacionalistas, vasquistas o como se las llame, sin tener que sentirse culpables, ni menos ciudadanos que los demás y sobre todo sin sentirse amenazados de ninguna manera, ni por los del tiro en la nuca ni por quienes reparten trabajo y subvenciones. Hasta que no se llegue a esa libertad de espíritu política en el País Vasco, cualquier referéndum como el propuesto por Ibarretxe será una muestra de oportunismo y de ventajismo político, matonismo de la peor especie. Como hacer firmar a una viuda la venta de su casa a mitad de precio aprovechando que la muerte de su marido la ha dejado en mala situación económica…
El segundo argumento se refiere a las preguntas del referéndum. Son un monumento a la mala fe política, a la ambigüedad y a la manipulación. La primera es contradictoria: si ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la violencia para siempre, ¿de qué vamos a dialogar con ella para llegar al final de la violencia? Si la violencia ya ha acabado, no será tema de discusión; si está sólo en suspenso, a la espera de que ETA reciba el precio que exige por dejarla, estaremos donde siempre… ¿A quién se pretende engañar con semejante embeleco? La gente dirá que sí en la papeleta para dar gusto a Ibarretxe, o que no para fastidiarle, pero en ningún caso su respuesta será inteligible a la hora de resolver acciones concretas frente al terrorismo, que es de lo que se trata. A no ser que se trate de otra cosa, de sacar provecho del terrorismo para obtener refuerzo y hegemonía para las tesis nacionalistas.
La segunda pregunta inquiere en torno a un posible acuerdo de partidos sobre el derecho a decidir del pueblo vasco, es decir, un planteamiento que sólo responde al ideario nacionalista. ¿Por qué no se pregunta si estamos dispuestos a asumir un acuerdo democrático del pueblo español, naturalmente vascos incluidos, sobre las competencias políticas fijas de una vez por todas de las autonomías? Pero se da a entender que la citada propuesta nacionalista sería la única compatible con una paz duradera en el País Vasco. Es decir, vuelta al chantaje, aunque eso sí, con mejores modos que antaño.
Por lo que estamos viendo ahora, el entusiasmo por llevar estas reivindicaciones étnicas a Estrasburgo ha decrecido bastante. Es lógico y sensato, porque el Tribunal de Derechos Humanos europeos está pensado para atender reclamaciones de los ciudadanos desprotegidos ante la violencia étnica, como los no nacionalistas en el País Vasco, no para secundar proyectos políticos nacionalistas como los del tripartito vasco. Que vayan, que vayan por allí con sus pretensiones… menudo chasco van a llevarse. O a lo mejor no, pues se trata sólo de hacer el paripé de que suplicamos y nadie nos escucha, la pamema del pueblo oprimido que sólo oprime a otros en defensa propia, para acumular victimismo y seguir engañando a los más crédulos. Aunque yo creo que en esa idea de recurrir a Europa hay algo válido: quizá sea hora de que los colectivos amenazados en el País Vasco pensemos seriamente en darnos un garbeo por Estrasburgo para hacer saber o para hacer recordar al resto de los europeos lo que aquí pasa. Venga, es hora, vámonos para Estrasburgo.

Jueves, 25 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | 1 comentario

Elogio y elegía por un profesor

Elogio y elegía por un profesor

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OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL

Domingo, 21-09-08

SUS comienzos venían de lejos, de las palabras oídas en familia y en escuela según las cuales la libertad surge de la palabra y de la cultura, con las que ser protagonista del propio destino. El poder o la riqueza no eran el principio de la dignidad humana y de la excelencia. Había conocido los despegues de España desde la pobreza: el mundo rural, los suburbios en la marginación, las regiones hundidas en el olvido de los siglos. Despegues que fueron siendo posibles cuando la educación llegó a cada uno de los rincones por una escuela en cada aldea; cuando en los núcleos de población como partidos judiciales se fueron creando pequeños colegios debidos a la iniciativa privada, luego constituidos en filiales y finalmente en institutos de bachillerato. Un pupitre y un libro, una beca y un esfuerzo personal fueron creando las reales condiciones de la igualdad e hicieron posible la superación de viejos resentimientos. La injusticia, la incultura, el hambre estaban en el origen de casi todas las violencias. La superación de éstas pasaba por la eliminación de aquellas. Y el camino, para que ese proceso superador no generase nuevas violencias, era la cultura.

Esta experiencia histórica y la convicción subsiguiente estuvieron en el origen de su decisión de ser profesor, entregándose a esa etapa formativa en la que se engendran las actitudes y se performan las decisiones fundamentales de la persona, entre los 12 y los 18 años, correspondiente al clásico bachillerato, cuando el sujeto ya ha quebrado el cerco de la infancia donde todo es receptividad y aún no ha llegado a la universidad, donde la transmisión del saber se dirige, más que a la conformación presente de la persona, a la cualificación para una acción profesional futura. Y fue profesor de Instituto.

¿Cómo no hacer un elogio incondicional y agradecido de las personas, instituciones, legislación y autoridades que hicieron posible que España pasase en cuarenta años de una situación culturalmente premoderna por lo que se refiere a las masas a una situación en la que se ofrecen las posibilidades culturales para un desarrollo personal y profesional casi sin límites? Ninguna ingenuidad nos puede llevar a hacer en vacío el elogio de personalidades aisladas y erguidas como dólmenes gloriosos sobre una plebe analfabeta. Los Valera, Clarín, Balmes, Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Unamuno, Ortega, Dámaso Alonso fueron grandes luminarias de nuestros siglos XIX y XX pero no nos pueden hacer olvidar las inmensas zonas de sombra e incultura sobre las que se alzaban.

¿Se puede decir que con el acceso de las masas la enseñanza se ha degradado y se han perdido las cotas de excelencia que la caracterizaron en fases anteriores? Nuestro profesor nunca miró hacia atrás añorando aquellos tiempos en que sólo había un Instituto de Enseñanza Media en cada capital de provincia para las clases dirigentes, y todos los demás pobres de aldea sólo tenían acceso a la cultura mediante su integración en seminarios, aspirantados y escuelas apostólicas de la iglesia. Para él las revoluciones profundas comienzan por la conciencia, haciéndole posible a cada sujeto reconocer su lugar de origen, con sus límites y posibilidades, a la vez que asumir los necesarios esfuerzos, renuncias y conquistas.

Fueron los años en los que nuestro profesor se embarcó en los proyectos de reforma, en el aprendizaje de todos los métodos pedagógicos nuevos, en la apropiación de las técnicas informáticas, de las prácticas de psicología y talleres de grupo. Fueron apareciendo sucesivas leyes que regulaban esa enseñanza, introduciéndose en la escuela los métodos más modernos, los análisis más finos que la filología, la matemática y la biología iban adquiriendo; la riqueza nacional permitía dotar de más docentes y medios más cercanos a los alumnos. Se iba diferenciando la enseñanza, sustituyendo el viejo sistema en el que uno daba todo o casi todo a un grupo de alumnos, dejando de existir el profesor que al lado forma a los alumnos, para ser sustituido por los saberes despersonalizados, ganando en precisión y extensión.

¿Qué ha ido segregando el sistema que tras esos decenios sufre un desangramiento interno, convirtiéndolo en el primer problema de nuestra sociedad? Problema porque se ha quebrado la ilusión de muchísimos profesores que habiendo ido a la enseñanza con una admirable generosidad y entrega para formar personas, tras largos años de ejercicio han ido viendo desaparecer su gozosa implantación en la aulas, sustituida primero por la distancia, luego por la incomodidad, finalmente por el temor y el miedo. La formación en cualquiera de los órdenes que acontezca se basa en el régimen de confianza, de audiencia y obediencia como primer paso; nunca de sospecha. El viejo lema («Addiscentem oportet credere»: «el que aprende necesita otorgar crédito al que enseña»), ha sido sustituido en muchos casos por la distancia crítica de los alumnos, de los padres y de las asociaciones, que reclaman, denuncian y convierten al profesor en un presunto culpable. Del crédito otorgado antes al profesor frente a lo que el hijo dijere, hoy los padres otorgan crédito incondicional al hijo, convirtiendo automáticamente al profesor en reo. ¡Es otro aspecto de aquella «religión de los hijos», que con tanta lucidez y finura describió en su día L. Mateo Díez, y que erige las pretensiones de cierta adolescencia y juventud en norma de comportamiento, soberana frente a cualesquiera otros valores y actitudes! Sin apoyo y confianza de padres y autoridades ministeriales, los profesores se sienten solos e indefensos. Se repliegan a mínimos, piden permisos para otras actividades, reciben bajas por depresión, anticipan jubilaciones y en cuanto pueden se marchan.

La sociedad española está ante el mayor desafío para su futuro: ¿qué valores, esperanzas e ilusiones, quiere trasmitir a las nuevas generaciones? Ahora no educan principalmente las familias ni los colegios, ni la escuela ni la Iglesia, que siempre fueron educadores personales, identificados y responsables de lo que transmitían. Hoy educa la sociedad desde el anonimato de informaciones, productos, ofertas, promesas. La calle, la noche, la música, la televisión ponen a los sujetos ante un mundo virtual que cada vez los distancia más y los hace más incapaces para vérselas con el mundo real, el único que existe con el dolor y el amor, la verdad y la muerte, el pan y el prójimo. Ahora existe una sima abierta entre dos mundos: lo que la sociedad privilegia y premia, y lo que las instituciones intentan enseñar. Lo público vigente contradice lo enunciado como verdadero, valioso y digno en la escuela. Y al final la escuela deja de enseñarlo y se imponen vigencias anónimas y fuerzas competitivas, al margen de la persona, su dignidad y principios. En tal situación es inhumano que haya que proponer la vocación educativa para héroes o quede sólo como un medio de vida, y no de ilusión al mismo tiempo.

Estamos obligados a un triple pacto : pacto social (que permita la existencia y funcionamiento de una red de instituciones educativas que provean a la educación de todos en la igualdad de derechos y en la diversidad de proyectos); pacto moral (que saque a la sociedad, grupos e instituciones de la irresponsabilidad en que viven para implicarse en los principios, valores e ideales de los que quiere vivir y no los deje en manos anónimas); pacto político ( que la educación deje de ser lanza arrojadiza o arado para sembrar semillas exclusivas de un partidos y no propuestas generales socialmente aceptables).

Entretanto nuestro profesor, al cumplir sesenta años, se jubila en su Instituto. Con nostalgia, porque siempre pensó y sigue pensando que ser forjador de hombres es la más bella misión; con desencanto porque no ve logrado el proyecto al que dedicó su vida; con resentimiento porque podría identificar culpas y omisiones, mientras comprueba que se mantiene a la opinión publica entretenida con lo adjetivo de ciudadanías y ocultando los graves problemas de la educación, una legislación en cambio permanente, el abandono o fracaso escolar 30,8 por ciento frente a la media europea (15 por ciento) exigida por la Declaración de Lisboa… ¿Irse ahora que su madurez personal y profesional podría ofrecer a la sociedad los mejores frutos? Ese es su dolor. Y, para no hundir la segunda mitad de la vida que le queda, piensa marcharse a colaborar en el tercer mundo. ¿Le será posible iniciar una nueva vida? Feliz el país que le reciba y culpable el país que le pierde,

Domingo, 21 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | 1 comentario

Honrar a los muertos

Viernes, 19-09-08
POR supuesto que hay que honrar a los muertos. Por supuesto que hay que darles digna sepultura. Pero, incluso en tan noble empeño, existen maneras y maneras de hacerlo. Y no parece que las usadas por el juez Garzón en su reciente providencia -y ello con independencia de qué designio la anime y de cuál vaya a ser, en último término, el desenlace de su iniciativa- sean las más indicadas.
Para empezar, la muerte es un asunto privado. En circunstancias normales, uno muere en familia, acompañado de sus seres queridos. Y son esos seres, en definitiva, quienes disponen el duelo. Sólo a partir de entonces, vencido ya este primer círculo, la muerte se vuelve asunto compartido -lo que no significa, sobra decirlo, que, en el orden del dolor, no siga correspondiendo la triste preeminencia a los más íntimos-. Cuando las circunstancias no son tan normales, y en especial cuando concurre en el fallecimiento una forma cualquiera de violencia, todo se altera. Aun así, por lo general, una vez resueltos los trámites de rigor, el cuerpo del finado es entregado a la familia para que ésta pueda llevar a cabo, en un recogimiento que ya no alcanza a ser sino relativo, su inhumación. Únicamente en situaciones excepcionales no existe velatorio posible. Es el caso, por ejemplo, de las grandes tragedias naturales, donde cientos o miles de cuerpos son engullidos por la tierra o por las aguas. Y también el de las no tan naturales, donde la dificultad estriba -lo hemos vivido este mismo verano en el aeropuerto de Barajas-, más que en recuperar un cuerpo, en identificar unos restos. Y es el caso, claro, de las grandes tragedias civiles. Como la nuestra.
Si algo caracteriza a las guerras civiles en relación con los demás conflictos bélicos, es precisamente la proporción de muertes no directamente imputables a los enfrentamientos en el campo de batalla. En lo que a España se refiere, y a pesar del baile al que todavía asistimos cuando se trata de precisar las cifras, todo indica que el número de víctimas mortales debidas a la violencia más o menos organizada -o sea, las registradas durante la guerra en ambas retaguardias y las producidas por la feroz represión de la posguerra- igualó, si es que no superó, el de las provocadas por causas estrictamente militares. Y los cuerpos de estas víctimas, asesinadas la mayoría de las veces a sangre fría, fueron en muchas ocasiones enterrados en fosas comunes o arrojados al fondo de un pozo, por lo que sus allegados ni siquiera pudieron darles sepultura. Es verdad que, a medida que iban conquistando territorio, los que luego resultaron ser los vencedores fueron exhumando los restos de quienes habían padecido la violencia revolucionaria y honrando -por lo general, con la parafernalia propia del régimen recién instaurado- su memoria. Y es verdad que no ocurrió nada parecido, ni durante la dictadura ni en gran parte de lo que llevamos de democracia, con las víctimas del otro lado. De ahí que sean muchos los deudos que tienen todavía una causa pendiente.
Pero una causa pendiente, por más que afecte a miles de familias, no debería convertirse nunca en una causa general. En primer lugar, porque no estamos, a Dios gracias, en una España como la de 1940. Luego, y en consonancia con lo anterior, porque no vivimos en una dictadura. Luego, aún, porque la democracia que felizmente nos dimos los españoles hace treinta años ha reconocido ya de forma solemne -esto es, en sede parlamentaria- a todas las víctimas de la guerra y de la dictadura, sin exclusión ninguna, y ha honrado públicamente su memoria. Y, en fin, porque este régimen nuestro no es hijo del anterior, como a menudo sostienen de forma aviesa quienes desearían que jamás hubiera existido. Ni del anterior del anterior. Es hijo de un compromiso en el que confluyeron las más diversas ideologías y cuyo máximo objetivo fue evitar que volvieran a producirse en el futuro situaciones como las que nos habían llevado a donde nos habían llevado.
Ahora bien, todas estas razones no deberían impedir, insisto, que nuestros poderes públicos hicieran cuanto esté en sus manos para que cualquier español pudiera recuperar los restos de un familiar y sepultarlos dignamente, sean cuáles sean la zona o el bando en que este familiar encontró la muerte. Es cierto que la mayoría de las peticiones han venido y vendrán de los descendientes de quienes fueron represaliados por mantenerse fieles a la República: números cantan. Pero ello no obsta para que cualquier petición sea atendida, venga de donde venga. El único requisito -o el principal, al menos- es que se trate realmente de una petición. Quiero decir que sean los familiares de la víctima y no las asociaciones constituidas al efecto, que actúan por delegación y cuyos intereses son a menudo más ideológicos que humanitarios, quienes formulen realmente la solicitud para que sea excavada una fosa y exhumados los restos allí contenidos. En otras palabras: del mismo modo que cualquier familia debe tener derecho a reclamar la exhumación del cuerpo de un ser querido, cualquier familia debe tener derecho a no reclamarlo o, si se prefiere, a reclamar que el cuerpo siga donde está. Así ha ocurrido en los últimos años con los descendientes de más de una víctima asesinada en la zona nacional, que han preferido, pese a los ruegos de propios y extraños, no remover ni un puñado de tierra -y el caso de la familia de Federico García Lorca tal vez sea el más llamativo-. Y es que la muerte, conviene no olvidarlo, es, ante todo, un asunto privado.
De ahí que la providencia del juez Garzón, por su carácter intervencionista, se me antoje, como mínimo, un error. Si la elaboración de un listado exhaustivo de víctimas, una suerte de catálogo general, con la correspondiente indicación del lugar donde yacen los restos, ha de dar paso a una exhumación sistemática e indiscriminada, vamos a asistir, en el mejor de los casos, a un fenomenal conflicto de intereses. No estamos en plena guerra civil como para exigir, pistola en mano, la apertura de una fosa, con independencia de lo que esta fosa guarde y de lo que el tiempo haya ido depositando encima, en forma de edificio o de obra pública. Ni dispone tampoco el Gobierno de la Nación -como de costumbre- de una ínfima parte del presupuesto necesario para emprender semejante labor. Pero es verdad que de ilusión también se vive. Incluso a costa de los muertos.
Como la memoria es muy traicionera -y no sólo la llamada «memoria histórica»-, tal vez no esté de más recordar que todo esto empezó hace cuatro veranos, bajo la sombra de un 18 de julio, en un Consejo de Ministros celebrado, de modo extraordinario, en el leonés Hostal de San Marcos. Allí, con el recuerdo de su abuelo fusilado bien presente, el hoy todavía presidente del Gobierno decidió crear una comisión para «reparar la dignidad y restituir la memoria» de quienes habían sufrido «cárcel, represión o muerte por defender [las] libertades». Es decir, a juicio del presidente, la dignidad y la memoria del abuelo y de quienes pensaban como él. Luego vino la ley. Y ahora ha aparecido el juez.
Y es que lo que mal empieza…

Viernes, 19 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | 1 comentario

INTERVENCIÓN DE ROSA DÍEZ EN LA COMPARECENCIA PRESIDENTE POLÍTICA ECONÓMICA.

 

“Más allá de la crisis económica, España sufre una crisis política. La crisis no sólo está en los mercados; está en las instituciones”.

10 de septiembre de 2008

Usted ha venido al Parlamento a eludir su responsabilidad. Pero su gobierno es responsable ante los ciudadanos y yo le voy a recordar por qué. Su Gobierno hizo caso omiso a los síntomas de cambio de ciclo económico que se apreciaban en la segunda mitad de 2007 porque las elecciones generales estaban demasiado cerca y cualquier medida económica que se adoptase hubiera puesto en entredicho su única baza política dado que, tras el fracaso de la negociación con ETA y el convulso proceso de reforma estatutaria, el PSOE se había quedado con un único discurso: “los socialistas pueden gestionar la economía mejor que la derecha”. Y por eso usted negó la crisis, cometiendo así la enorme irresponsabilidad de poner en riesgo la economía de los españoles para no poner en riesgo el resultado electoral de su partido.

Y a medida que los datos económicos confirmaban los peores augurios, la oposición se empezó a sentir cómoda esgrimiendo el viejo discurso de que “la derecha gestiona mejor la economía que la izquierda”… Todos parecen olvidar que la economía española tiene importantes carencias competitivas que se derivan del modelo económico y productivo desarrollado durante la última década. El Gobierno socialista, su gobierno, Sr. Rodríguez Zapatero, ha heredado y dado continuidad al “Modelo Aznar-Rato”, haciendo caso omiso a las señales que indicaban su agotamiento. La crisis sería una buena oportunidad para cambiar un modelo de crecimiento económico basado en el ladrillo y los servicios, apostando por la calidad de producción y empleo. Pero eso requeriría cambiar los eslóganes por la política. Y eso es algo que usted no parece estar dispuesto a hacer.(Ya en la segunda legislatura de Aznar ese modelo debió revisarse, así lo aconsejaban todos los indicadores exteriores y así lo reclamaban los agentes sociales y económicos nacionales).

¿Es posible que no haya ni una sola persona en el Ministerio de Economía que pueda apuntar una medida correcta en el momento adecuado? No; la cosa es más grave. No estamos ante un problema de incapacidad; estamos ante un problema de irresponsabilidad, de un país en manos de partidos políticos sin sentido de Estado; de un estado débil, sometido a los intereses políticos de los partidos grandes o a las miserias y chantajes de los que no reconocen al Estado.

La gran irresponsabilidad del Gobierno ha erosionado la credibilidad, (con usted hemos llegado a un déficit por cuenta corriente que supera el 10% del PIB. Han bastado los primeros vientos de cambio en la coyuntura internacional para que se pusiera de manifiesto que nadie nos va a seguir financiando ese déficit) y por tanto la eficiencia de la política económica. Ustedes han realizado de forma interesada un mal diagnóstico (primero porque las elecciones estaban cerca y después para que no fuera tan evidente el engaño). Y todo porque los votos han pesado para ustedes mucho más que los puestos de trabajo.

El Gobierno no ha acertado en el qué hacer ni en el cuando, hipotecado como está por medidas electoralistas de dudosa equidad como el cheque bebé y los cuatrocientos euros. Las medidas adoptadas el 18 de abril reflejan que por aquel entonces el Gobierno no había admitido que estábamos ante una crisis de nuestro modelo económico. Por eso ninguna de las medidas supuso un estímulo a la competitividad y productividad de la economía. De las medidas fiscales puestas en marcha cabe decir que ninguna de ellas favorece especialmente a las familias más necesitadas. Los 400 euros han supuesto 6.000 millones de euros repartidos entre dieciséis millones de ciudadanos. Por su carácter generalizado comprometen una enorme cantidad de recursos y no han producido un incremento de la demanda sino de la inflación

Las medidas del 14 de agosto son un triste reflejo más de lo que para el Gobierno es combatir la crisis económica: inyectar dinero sin definir para qué; vender como una medida contra la crisis lo que es una cesión a los nacionalistas (nuevo modelo de gestión aeroportuaria); hacer política de escaparate (¿realmente luchando contra el cambio climático se soluciona la crisis económica? ¿qué efecto tendrá sobre el crecimiento o el empleo la elaboración de la Carta de Derechos del Usuario de Servicios de Telecomunicaciones?); copiar y pegar (la medida adoptada en el ámbito de la política energética consiste en trasponer al ordenamiento jurídico español los objetivos comunitarios).Con todo, lo peor– más viniendo de un Gobierno supuestamente progresista- es que en ningún momento se haya tenido en cuenta la repercusión social de la economía. . Una política progresista consiste en proponer medidas concretas para superar la crisis con un reparto equitativo (tanto personal como territorial) del coste de la misma. Por el contrario, su gobierno ha recurrido a medidas populistas del tipo Berlusconi, llegando incluso a elaborar un discurso en el que subyace que los emigrantes son parte del problema económico.

Enfrentarse de forma rigurosa y responsable a la crisis requiere combinar medidas de estímulo a corto plazo que alivien coyunturalmente sus efectos con reformas que permitan recuperar la senda de crecimiento. Eso significa mejorar los factores sobre los que se sustenta la productividad, o sea, cambiar el modelo de crecimiento económico. Por eso insistimos tanto en los problemas de la educación y en la necesidad de superar el fracaso de un sistema que no proporciona los conocimientos suficientes y que no aporta el capital humano necesario para que una parte sustancial de los empleos sea de calidad, altamente productivos para las empresas y bien retribuidos para los trabajadores.

Se requiere un cambio radical en la orientación de la política tecnológica y de innovación, reforzando el papel de las empresas innovadoras. No basta con poner más dinero: hay que utilizarlo bien. Según la última encuesta del INE del 2006, sólo el 25% de nuestras empresas lo son. Ese porcentaje estaba en el 30% en 2004, cuando usted empezó a gobernar y es del 40% en la media europea.

También es preciso mejorar las infraestructuras y el capital público. Por eso, ahora que está abierto el debate sobre financiación autonómica, queremos llamar la atención sobre el hecho de que para ayudar a los más necesitados no se pueden limitar los flujos entre regiones. Proponemos incrementar el Fondo de Compensación Interterritorial, para construir infraestructuras en las regiones más pobres y compensar así la disminución de fondos europeo. Es preciso sujetar el gasto corriente y a la vez dedicar recursos a la inversión.

Por último, Sr. Presidente. Un país competitivo debe ser, necesariamente, un país unido. Un país en el que no existan mercados fragmentados, en el que  esté garantizada la libre circulación de las personas y mercancías y los capitales no encuentren frenos. En esto también estamos fallando. El Club Financiero Vigo acaba de señalar que determinadas políticas lingüísticas, que a usted tanto le gustan, son un freno para la competitividad de las empresas gallegas. Lo mismo se podría decir de lo que está ocurriendo en otras regiones de España. Otro tanto podría decirse de los efectos negativos que sobre la economía y el empleo está teniendo la proliferación de regulaciones de ámbito autonómico. La Constitución le reconoce al Estado competencias para la armonización, pero su Gobierno, Sr. Rodríguez Zapatero, ha renunciado a ejercerlas.

La política española, dominada por las concesiones a los nacionalistas, está dejando al Estado sin instrumentos para desarrollar políticas económicas eficaces contra la crisis, que reclama una planificación racional centrada en el interés general y no en el de determinados partidos o elites regionales. Es un disparate que habiéndose cedido tantas competencias a instituciones comunes de la Unión Europea (por ejemplo la política monetaria) el resto de los instrumentos económicos, como el presupuesto del estado, se haya convertido en materia de mercadeo con comunidades autónomas, partidos nacionalistas o secciones autonómicas del partido del gobierno (como el PSC). El nacionalismo nos cuesta muy caro a los ciudadanos, aunque sea muy cómodo para algunos políticos que han perdido el sentido de estado. Lo que nos lleva a la triste conclusión de que, más allá de la crisis económica, España sufre una crisis política. Lamentablemente la crisis no sólo está en los mercados; está en las instituciones.

Y de eso su gobierno es también responsable. Es responsable del agravamiento de la crisis económica y de empleo por la mala gestión que ha hecho de la misma. Y es responsable de que el Estado se haya ido vaciando de instrumentos en materia financiera, en las infraestructuras de transporte, en la política hidráulica, en el ejercicio de la función pública…- y que ahora, cuando hay que enfrentarse a una crisis, se vea impotente para hacerlo. El Gobierno ha renunciado a hacer política de Estado y se ha conformado con ser el coordinador de las diecisiete Comunidades Autónomas. Eso, Sr. Presidente, es lo que se llama, no tener ambición de país.  Su intervención en el Pleno de hoy ha sido un buen ejemplo de esa carencia.

Muchas gracias por su atención.

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En su segunda intervención, la contrarréplica, Díez ha criticado la falta de respeto de Zapatero afirmando: “señor presidente, voy a hacer como si usted no me hubiera faltado al respeto”. Después le ha recriminado su autocomplacencia en materia de innovación, ya que, según el INE, sólo el 25 por ciento de las empresas españolas son innovadoras, mientras que cuando Zapatero llegó al Gobierno eran el 30 por ciento. En este sentido, le ha dicho: “Yo quiero parecerme a los países que diseñan coches, no a los que los montan”.

Jueves, 11 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | 1 comentario

Sobre la política lingüística

OPINIÓN EL MUNDO

Consigna: ignorar al niño castellanoparlante

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9 de septiembre de 2008
OPINION
Impresiones
Consigna: ignorar al niño castellanoparlante

Erradicar lo español e ignorar a los alumnos que hablen castellano. Esa es la consigna que ejecutan las escuelas públicas y privadas de Cataluña por orden de la Generalitat, según denuncian hoy en nuestras páginas dos víctimas más de la imposición lingüística que han decidido reaccionar. Es el caso de Sara Burgos, monitora de comedor de un centro público de Cataluña, que por responder a los alumnos en la misma lengua en la que éstos se dirigían a ella, castellano o catalán, recibió las recriminaciones de sus superiores. Estos le ordenaron que su deber era «no darse por enterada» si los alumnos de 6 años a los que vigila le pedían pan, agua o pis en castellano; una regla sin excepciones, ni siquiera para los niños latinoamericanos o algún chico con problemas de desarrollo y dificultades en el habla. Por no plegarse, Sara se ha visto obligada a abandonar el centro. Por desgracia, la mayoría de sus compañeros en ese y otros colegios acataran la orden, lo que inevitablemente tendrá una repercusión en la formación de los chavales. Así lo demuestra el testimonio de Francisco López, cuyo hijo de 9 años ha optado por mimetizar la conducta despótica y excluyente de sus profesores y en un viaje por Andalucía se ha negado a hablar o demostrar que entendía a quienes se dirigían a él en castellano, a pesar de que domina perfectamente esta lengua. ¿Quiere más casos concretos, señor presidente? Pues en los próximos días los tendrá.

El Correo: El inicio del curso La reforma lingüística

Los colegios podrán perder las subvenciones si no logran euskaldunizar a sus alumnos

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MARTA FDEZ. VALLEJO| BILBAO

9 de septiembre de 2008
El inicio del curso La reforma lingüística
Los colegios podrán perder las subvenciones si no logran euskaldunizar a sus alumnos
Educación plantea que los estudiantes de centros públicos que incumplan el nivel de bilingüismo puedan cambiar de escuela
09.09.08 -
MARTA FDEZ. VALLEJO
| BILBAO

Los colegios podrán perder las subvenciones si no logran euskaldunizar a sus alumnos
Un grupo de alumnos del colegio Gorondagane de Sondika espera en el patio antes de entrar en clase. / BORJA AGUDO
m.f.vallejo@diario-elcorreo.com
Los colegios que no logren los objetivos lingüísticos que pretende establecer el Departamento de Educación podrán perder las subvenciones económicas que reciben del Gobierno vasco. Esa posibilidad figura en uno de los artículos del proyecto de ley marco de enseñanza, aprendizaje y evaluación de las lenguas oficiales y extranjeras de Euskadi, diseñado por la consejería en manos de EA y que su máximo responsable, Tontxu Campos, presenta durante estos días a partidos políticos, sindicatos y agentes educativos. Los centros concertados acogen a más de la mitad de los alumnos de la comunidad. El Ejecutivo autónomo les financia casi un 70% de sus presupuestos. Sin ese dinero no serían viables.
En concreto, la propuesta indica que si una escuela incumple el nivel de euskera que quiere fijar el Gobierno vasco, esa situación acarreará la «pérdida de prioridad» para acceder a la concertación económica. La Administración dedica 500 millones de euros anuales a más de 350 colegios privados.
El proyecto, aún pendiente de aprobación por el Consejo de Gobierno y al que ha puesto objeciones el PNV, también marca los límites del juego a la escuela pública. Así, establece que los padres cuyos hijos acudan a colegios de ese tipo que no logren euskaldunizar a los alumnos tendrán derecho a pedir el traslado de matrícula a otro centro que sí cumpla los objetivos, aunque no les corresponda por lugar de residencia o baremos.
La pérdida de la subvención por no lograr las metas de bilingüismo es un temor que planea desde hace tiempo sobre la red concertada. De hecho, es uno de los argumentos que emplean algunos centros para justificar ante los padres la eliminación del modelo A. El plan de financiación del sistema de enseñanza que prepara el departamento -otro de sus proyectos en estudio- ya apuntaba la posibilidad de condicionar el dinero que recibe una escuela al servicio que presta, en atención a la inmigración o necesidades especiales, y los objetivos que cumple, entre ellos los lingüísticos.
Niveles
El proyecto de ley que trata de sacar adelante la consejería de Campos detalla que los escolares deberán hablar y escribir correctamente en euskera y castellano al finalizar la Secundaria, con 16 años. En la situación actual sólo las ikastolas, y no todas, podrían superar las pruebas en lengua vasca. Los últimos exámenes realizados por el Instituto Vasco de Evaluación dejaron claro el punto del que parte cada sector: apenas dos tercios de los estudiantes del modelo D, en euskera, y un tercio de los del B, bilingüe, demostraron un nivel suficiente al finalizar la Secundaria. Colegios concertados con modelos B, o incluso líneas D que acogen alumnos de familias y zonas castellanoparlantes, tendrían que reforzar la euskaldunización si la reforma se aprueba y quieren sobrevivir.
La norma que impulsa el departamento de EA marca a los colegios un mínimo de un 60% de asignaturas en euskera, y les deja autonomía para distribuir el 40% restante entre castellano e inglés. Educación considera que ese 60% es el porcentaje mínimo para que una escuela logre formar alumnos bilingües, después de la «experiencia acumulada en estos 25 años de funcionamiento de los modelos».
Campos volvió a argumentar ayer su teoría sobre la necesidad de la reforma lingüística durante la presentación del nuevo curso en la escuela Gorondagane, de Sondika. «El objetivo es que los alumnos lleguen a ser bilingües, tal y como establecen la Ley de Normalización del Uso del Euskera y la Ley de la Escuela Pública Vasca», dijo. En caso contrario, «habría que cambiar las leyes, y creo que nadie quiere modificar la legislación». AL consejero le cuesta entender que «alguien plantee poner en marcha un sistema que no ha funcionado», en clara referencia a populares y socialistas, que apuestan por porcentajes para euskera cercanos al 25%.
El responsable de EA señaló que, siempre que se parta del objetivo de lograr el bilingüismo, mantendrá «una voluntad negociadora», y que está dispuesto a «discutir todos los puntos de la reforma». Expresó su propósito de alcanzar un consenso amplio para que, cuando la ley llegue al Parlamento, «su tramitación no tenga dificultades».

EN EL SEGUNDO CICLO DE EDUCACIÓN INFANTIL: DE TRES A SEIS AÑOS

Un decreto de la Generalitat elimina el castellano de los parvularios catalanes

  • Se usará catalán ‘en actividades internas’ y ‘externas’ de la comunidad educativa
  • Desde las exposiciones del profesorado o el alumnado a la relación con los padres
Edyy Kelele)

El conseller d’Eduació, Ernest Maragall. (Foto: Edyy Kelele)

Actualizado miércoles 10/09/2008 07:23 (CET)
LEONOR MAYOR

BARCELONA.- La Generalitat ha aprobado un decreto que, al adaptar la normativa educativa al nuevo Estatut, eliminará el castellano de los parvularios. El artículo 4 de la citada norma establece: “El catalán, como lengua propia de Cataluña, se tiene que utilizar normalmente como lengua vehicular de enseñanza y aprendizaje”. La nueva regulación prevé también que el catalán sea el idioma preferente para el entendimiento entre los profesores y los padres, al ordenar que esta lengua se use tanto “en las actividades internas” como en “las externas de la comunidad educativa”, sgún publica EL MUNDO.

En concreto, el catalán se usará a partir de ahora en segundo ciclo de educación infantil, es decir, en la educación que se reciba de los tres a los seis años, “en las actividades orales y escritas del alumnado y del profesorado, exposiciones del profesorado, libros de texto y material didáctico, actividades de aprendizaje y de evaluación y comunicaciones con las familias”.

El decreto no hace referencia a cuál será la presencia del castellano en las aulas del segundo ciclo de educación infantil, aunque incorpora una cláusula por la que se establece que “se respetarán los derechos lingüísticos individuales del alumno, de acuerdo con la legislación vigente”.

Este precepto podría remitir al artículo 21.2 de la actual Ley de Política Lingüística que prevé: “Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano. La Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo.Los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique”.

Esta disposición no ha llegado a aplicarse nunca, puesto que los formularios de preinscripción escolar no disponen de una casilla para solicitar que la primera enseñanza, que es hasta los ocho años, se imparta en castellano.

Miércoles, 10 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | Aún no hay comentarios

Otegi dijo… y lo dijo en español…

Si lo dice con tanta seguridad… ¿Habrá, de verdad, nueva negociación?
RECIBE UN HOMENAJE EN ELGOIBAR

Otegi dice que habrá ‘una nueva negociación’ que culminará con la libertad de los presos

  • Emplaza a la izquierda abertzale a “seguir trabajando”, aunque se querrá “silenciarles”
  • Es recibido por personas vestidas de blanco y con caretas en favor de los presos
EUROPA PRESS

ELGOIBAR (GUIPUZCOA).- El portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, que el pasado fin de semana fue excarcelado tras permanecer 15 meses en la prisión Martutene por un delito de enaltecimiento del terrorismo, se ha mostrado convencido de que se producirá “un nuevo proceso de negociación” que culminará con la libertad de todos los presos de ETA.

Durante su intervención en un homenaje que la izquierda abertzale le tributó en la localidad guipuzcoana de Elgoibar, de la que Otegi es natural, el dirigente abertzale afirmó que él tiene “un compromiso con este pueblo” y no lo abandonará mientras “haya un solo preso en la cárcel”.

Asimismo, dijo que está “absolutamente convencido de que este país va a conocer un proceso de negociación y diálogo político que conduzca a un escenario democrático y a un escenario en el que, aquí, en Euskal Herria, como en Irlanda, no haya más ni un solo preso político”.

En este sentido, emplazó a los simpatizantes de la izquierda abertzale a “seguir trabajando”, aunque se pretenderá “silenciarles”, y destacó que “hay una clase política que intenta gestionar el mantenimiento del conflicto político”.

“Esa es la clase política que tenemos, la que mira los réditos electorales, la que mira los intereses económicos, la que quiere mantener su hegemonía con el conflicto en marcha en Vascongadas o en Navarra. Pero a nosotros no nos interesa esa clase política, la dinámica de buscar culpables, sino de buscar soluciones”, añadió.

Tras señalar que en Europa “ya saben que la solución pasa por el diálogo y la negociación”, señaló que en el Estado español se han puesto “trabas” al proceso y subrayó que no hay “otra salida que respetar los derechos de Euskal Herria”.

Por ello, abogó por “la superación del conflicto” mediante un proceso de diálogo y negociación, “y la puesta en libertad de todos los independentistas”.

Multitudinario homenaje

El representante de Batasuna Arnaldo Otegi fue recibido a las 19.30 horas de por miles de personas en el homenaje que la izquierda abertzale le tributa en la localidad guipuzcoana de Elgoibar. Llegó a la Plaza de Los Fueros del municipio acompañado por personas vestidas de blanco y con caretas que portaban carteles a favor de los presos. Por detrás, le seguían los abogados Jone Goirizelaia y Alvaro Reizabal.

Los congregados en la Plaza, que llevaban ikurriñas y banderas por los presos, hicieron un pasillo al portavoz de Batasuna, que lo recorrió, entre aplausos, hasta llegar a un escenario preparado para el acto político en el que se prevé que participe el propio Arnaldo Otegi.

Antes de su intervención, un representante de la izquierda abertzale leyó un mensaje enviado por el líder del Sinn Féin, Gerry Adams, felicitando al portavoz de Batasuna por su puesta en libertad y en favor del trabajo que ha realizado “por la Justicia”.

Entre los asistentes al acto conmemorativo, se encontraban el histórico dirigente de Herri Batasuna Tasio Erkizia, el representante del Movimiento pro Amnistía, Juan María Olano, el miembro de la mesa nacional de Batasuna Estanis Etxaburu y los parlamentarios de EHAK Nekane Erauskin y Julián Martínez.

Durante el acto, los congregados profieron gritos de “Los presos a Euskal Herria”, y se hizo entrega floral a Arnaldo Otegi. En las pancartas, se podía leer “Otegi, bienvenido”, “Vamos a encender un pueblo nuevo” o “el 25 de octubre, día de la independencia”. Posteriormente, se celebró “una cena popular” en la ikastola del municipio.

Domingo, 7 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | Aún no hay comentarios

El recorte empieza por Educación

Hay crisis (o desaceleración económica, tanto da). Primeras medidas: recortar el presupuesto en Educación, ¿es lo menos importante?

La crisis obliga a los ayuntamientos a invertir un 50% menos en Educación

El recorte de presupuestos acaba con la gratuidad del transporte escolar y reduce las ayudas para la compra del material escolar · Los municipios del Aljarafe reducen el personal de los colegios

Diego J. Geniz | Actualizado 07.09.2008 – 05:03

El nuevo curso escolar traerá como novedad el recorte en muchos servicios que los ayuntamientos sevillanos venían sufragando hasta ahora. La crisis obligará a los equipos de gobierno a reducir la inversión en Educación hasta un 50%. Es una de las consecuencias del parón inmobiliario que sufre la provincia, con una repercusión negativa en las arcas municipales. Tanto, que los ingresos por Urbanismo han caído entre un 60% y 70%, según datos de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias .

La situación no es nada halagüeña, y los consistorios comienzan a recortar presupuestos en distintas áreas. Una de las más perjudicadas es Educación. Aunque en esta materia las competencias son casi exclusivas de la Junta de Andalucía, los ayuntamientos prestan distintos servicios a la comunidad educativa para mejorar el funcionamiento del sistema escolar. Así, es habitual que los gastos en transporte escolar (dentro de un mismo término municipal), de los monitores auxiliares, logopedas, fisioterapeutas y diversos programas puestos en marcha para complementar las horas lectivas se incluyan dentro del presupuesto municipal.

A este desembolso se une el de las pequeñas reparaciones en los centros educativos, que en muchas ocasiones se convierten en obras de gran envergadura ante el retraso administrativo que sufren sus licitaciones en el Ente de Infraestructuras de la Consejería de Educación, órgano del que dependen dichas intervenciones. Lo más habitual es que los ayuntamientos se hagan cargo de las labores de pintura, reforma de patios, instalación del aire acondicionado (que en algunos municipios como Sevilla no se costea), y mejora de aulas y zonas comunes de los colegios. No obstante, desde las concejalías se han colocado nuevas cubiertas, se han construido comedores y hasta se ha puesto en funcionamiento programas de gratuidad de libros de texto, mucho antes de que la Administración autonómica lo desarrollara a nivel regional.

La Educación, por tanto, ha sido una de los principales inversiones de la política municipal en los últimos años, sobre todo en aquellas poblaciones del área metropolitana y de la comarca aljarafeña que han visto incrementada su población con el boom inmobiliario. Unos servicios que han sido gratuitos. Hasta ahora. Los ayuntamientos hacen cábalas y para seguir manteniéndolos hará falta la colaboración económica de los colegios y padres.

Localidades como Espartinas, Bollullos, Castilleja de la Cuesta y Almensilla ya lo han decidido. Sus presupuestos para 2008 se reducen notablemente. La crisis del ladrillo afecta a los servicios escolares que venían prestando. Tal es el caso de Espartinas, municipio que en los dos últimos años ha destinado 1,5 millones de euros a Educación, una de las mayores inversiones de la provincia. Para el próximo curso esta cuantía baja notablemente, casi un 50%, hasta llegar a los 770.000 euros.

Una circunstancia similar es la que se vive en Castilleja de la Cuesta. Según el Partido Popular de este municipio -en la oposición-, el gasto en Educación ha pasado de los 362.727,36 euros de 2007 a los 280.528,68 del nuevo curso. Una reducción del 22,6% que afectará principalmente a las ayudas a compras de libros escolares que no cubre la Junta y a las ampas de los colegios (casi un 50% menos del dinero que recibieron el año pasado) así como a las obras en los edificios educativos, donde la inversión disminuye un 30%. El personal laboral también se verá perjudicado, con la reducción de nóminas y el despido de varios trabajadores.

Estos recortes ponen en peligro la continuidad de los servicios que se venían prestando gratis, a no ser que se llegue a un acuerdo con los colegios, ampas y la Junta para cofinanciarlos. En Almensilla, por ejemplo, un pueblo donde una buena parte de la plantilla municipal está sometida a un expediente de regulación de empleo (ERE), su alcalde, el socialista Carlos Ufano, ya ha avisado que el Consistorio no podrá pagar los 300.000 euros para actividades extraescolares.

La situación, por tanto, es delicada para los bolsillos de los padres, que, en plena crisis, tendrán que gastar más euros si quieren que sus hijos disfruten de estos servicios.

Domingo, 7 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | Aún no hay comentarios

Democracia ¿de tres?

Hace muchos años, hice un par de viajes con dos amigas. Uno de ellos, a Inglaterra, estuvo a punto de ser un auténtico desastre para mí. Quizás sea la razón de que, desde enonces, no me haya sentido interesada en volver a ese país. Cosa que, probablemente, se reparará este año.

Todo había sido planificado de acuerdo a nuestra disponibilidad económica y de tiempo. Primero fuimos en tren a Cambridge, donde nos alojamos en casa de un amigo mío que conocía de mi cercano pasado universitario. Todo bien. Fuimos recibidas de modo excelente, y mi amigo y sus amigos se brindaron a acompañarnos y mostrarnos la preciosa ciudad.

De allí partimos hacia Londres. En el viaje conocimos a unos chicos australianos, residentes en la ciudad, muy simpáticos y agradables que, al llegar, se ofrecieron a ayudarnos a encontrar alojamiento. Nos llevaron a un “bed & breakfast” cercano a Hyde Park magnífico. Por las instalaciones, por el propietario (gallego, encantador y cariñoso), por la ubicación, por el precio.

Una vez instaladas, nos dedicamos a planificar nuestra estancia y visitas. Las tres íbamos haciendo propuestas. Las de ellas, en principio, a mí no me satisfacían. Planeaban visitar todo museo habido y por haber en la capital y decidieron no usar ningún medio de transporte público salvo uno de esos horribles y ridículos autobuses para turistas que recorren la ciudad con alocuciones pregrabadas en cualquier idioma salvo los que conocíamos. Las mías, no les interesaban a ellas. Por tanto se acordó decidir democráticamente: cada propuesta se votaría y se haría lo que decidiera la mayoría.

En aquella época, ya empezaba yo a tener ese reloj interno que hacía que me despertara a la hora programada sin ninguna dificultad, por lo que, todas las noches me indicaban la hora a la que querían ser despertadas. A las siete de la mañana, como un clavo, servidora las avisaba: “Son las siete”. Como eran dormilonas y perezosas, tardaban bastante rato en estar operativas. Pero aún así, bastante temprano estábamos en la calle dispuestas a ejecutar los planes decididos. Empezamos por el British Museum. Entramos a las 9:00. A las 17:00 h., sin haber comido nada desde el breakfast matutino, yo era incapaz de asimilar más arte ni más momias. Estaba desesperada. A ratos me iba a la cafetería, a ratos me sentaba en bancos a contemplar a la gente.

Los chicos australianos nos habían propuesto recogernos esa tarde para acompañarnos a conocer Londres de noche. Y ellas habían accedido. Pero, una vez en el Museo, decidieron no asistir a la cita, para no perderse ninguna sala. Intenté hacerlas razonar. Imposible. A la hora acordada, servidora abandonó a sus compañeras para dirigirse, en un cómodo y rápido autobús, hasta nuestra residencia, tomar una reparadora ducha y arreglarse adecuadamente para acompañar a nuestros amigos en la visita proyectada.

Ellos llegaron con una puntualidad británica y, sorprendidos por la ausencia de mis amigas, nos disponíamos a salir, cuando aparecieron por la puerta. Entonces reclamaban que las esperáramos a que tomaran también su ducha, y su maqueo general. Entonces yo propuse votar. Cuatro contra dos: ganamos y tuvieron que venirse con la indumentaria matutina y sin aseo.

A partir de ahí, todo siguió igual. Ellas decidían todo en todo momento:  Dónde, qué y cuándo se comía. Qué se visitaba. En qué tiendas se entraba y en cuáles no. Pero, la única que, a medias manejaba el idioma, era yo. La única capaz de interpretar un plano de la ciudad o del metro (que nunca usamos, salvo cuando íbamos con nuestros amigos) era yo. Por lo que me necesitaban para ejecutar sus órdenes dictatoriales. Por más que intenté explicarles que su democracia era tremendamente injusta, hacían oídos sordos a mis ruegos. Yo proponía que, lo razonable era que cada día, o ante cada elección, decidiera una de nosotras por turno, salvo que las tres estuviéramos de acuerdo. Con ello, yo haría en dos ocasiones su voluntad, pero, al menos, una de tres, podría elegir. Impensable: teníamos que ser estrictamente democráticas.

Recuerdo con enorme desagrado aquel viaje, a pesar de que, lo del museo ocurrió más de una vez y, democráticamente, me desvinculé de ellas en varias ocasiones, con sus obvias quejas por quedarse desamparadas frente al idioma y desorientadas frente a ese mapa que resultaba chino para ellas.

No volví a elegirlas como compañeras de viaje nunca más.

Lo malo es que, ahora, después de casi treinta años, en otras circunstancias y en otras condiciones, la historia se repite.

Viernes, 5 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Personal | | 1 comentario

Balance

Balance

Recuerdan la anécdota del orador que se levanta para pronunciar su alocución tras el banquete y pregunta a un comensal remoto: “Usted, allí al fondo, ¿me escucha bien?”. Y el otro responde: “Perfectamente, pero voy a cambiarme con aquel señor, porque parece que allí ya no se oye”. También yo he estado esperando hasta que han respondido al Manifiesto por la Lengua Común incluso los que se sentaban voluntariamente allí donde es imposible escuchar lo que dice. Pensando a veces, con cierto desaliento, que es una seria objeción contra la existencia de la lengua común el que muchos que parecen comprenderla malinterpreten tan patentemente un texto sencillo como ése. Pero en todo caso me parece una obligación de cortesía intentar finalmente hacer balance y responder a quienes se han molestado en hacer objeciones inteligibles a esa propuesta. Desde luego, sólo voy a tomar en cuenta las de cierto calado, que no han sido las más numerosas. En cuanto a las demás… bueno, a pesar de la artritis estoy dispuesto a agacharme ocasionalmente un poco para quedar a la altura de ciertos argumentos y seguir la discusión, pero no pienso ponerme a cuatro patas, como se requeriría para responder a otros. Asumo mis limitaciones por arriba… y por abajo.

Tampoco me detendré en algunos reproches que considero desenfocados. Por ejemplo, los de quienes han insistido en recordar que la lengua castellana -pujante y cada vez más extendida por el planeta- no necesita defensa ninguna. El Manifiesto confirma ese punto desde su primer párrafo y evidentemente trata de otra cosa, por lo que sólo puedo rogar a los obstinados que se molesten en leer al menos sus cinco primeras líneas. Por cierto, es curioso que en el pasado mes de julio -cuando día sí y día no se nos recordaba en todos los medios de comunicación la invulnerabilidad del castellano- la Junta de Castilla-La Mancha y la Fundación Santillana otorgasen un merecido premio a Carlos Fuentes y a Lula de Silva, “por su defensa del idioma español”, según dijo la prensa. Esperé sobrecogido una lluvia de protestas o la universal rechifla ante tarea tan superflua, pero nadie dijo ni pío: por lo visto, entonces no tocaba. Otros han expresado su recelo ante el apoyo que mostraron al manifiesto ciertos medios de comunicación y personas conocidas que no les parecen con suficiente garantía de salubridad progresista: por lo visto, para ellos todo lo que no se promueve desde la izquierda oficial está políticamente “manipulado”, pecado grande. Reconozco ser poco sensible ante esta grave imputación. Es la costumbre: si los movimientos cívicos más activos del País Vasco, en los que he militado, hubiésemos esperado el apoyo o tan siquiera el permiso de los medios de comunicación y los intelectuales llamados “progresistas” para ponernos en marcha, todavía estaríamos en vísperas de salir por primera vez a la calle… Aún peor: si hubiéramos escuchado luego a bastantes de ellos, aún estaríamos dándonos golpes de pecho por haber salido. De modo que miren: no.

Pero pasemos a las objeciones que merecen mayor atención. Una de las más frecuentes asegura que en cualquiera de las autonomías bilingües sigue siendo el castellano la lengua mayoritariamente utilizada por los hablantes. Personalmente no lo dudo, pero… ¿es esto un pecado? ¿Es una injusticia que debe ser corregida o una enfermedad que ha de ser curada? Por razones históricas y culturales, el castellano no sólo es la lengua común de España, así establecida constitucionalmente, sino también uno de los idiomas internacionales de mayor peso presente y futuro. Ofrece ventajas evidentes respecto a otras a los empresarios y comerciantes, a los viajeros y a quienes buscan bibliografía. Los medios de comunicación de masas suelen preferirla por razones de eficacia económica: hay inmersión lingüística en la escuela, pero no en la prensa, y La Vanguardia sigue publicándose en castellano. Se trata de una primacía práctica perfectamente razonable, no de un monopolio dictatorial: las otras lenguas oficiales siguen teniendo su debido reconocimiento y su viabilidad a todos los niveles en las áreas regionales que les corresponden. Lo que resultaría un poco raro es llamar “normalización” al empeño de corregir por las bravas, a base de prohibiciones e imposiciones, esta preferencia de tantos hablantes, bilingües o no… como si se tratase de un atropello. Puede que no haya un precepto constitucional que establezca que cada cual pueda ser educado en la lengua que prefiera -es lo que el Manifiesto propone corregir-, pero aún menos en ninguna parte de la Constitución se dice que en las comunidades bilingües la lengua co-oficial deba alcanzar forzosamente un uso igual o mayor que el castellano.

Otros de nuestros críticos (por ejemplo, el propio ex presidente Pujol, en una entrevista reciente) nos recuerdan que los niños en Cataluña conocen perfectamente el castellano, aunque estudien en catalán. Incluso podríamos añadir que en los exámenes para determinar los resultados del informe PISA, los estudiantes vascos -aunque estudien en euskera- hacen las pruebas en castellano para mejorar sus resultados. Pero nada de esto tiene que ver con el fondo del asunto. No se trata de que los niños (o los ciudadanos adultos, tanto da) sepan o no castellano: lo aprenderán sin duda de un modo u otro, como terminarán adquiriendo nociones de inglés a través de las letras de sus grupos preferidos de rock, porque se trata de idiomas de comunicación internacional cuya pujanza no podrá ser cortocircuitada por ninguna burocracia etnicista local. Pero no es lo mismo conocer una lengua de modo más o menos sobrevenido que estudiar en ella y aprovechar todos sus recursos expresivos o bibliográficos, así como utilizarla habitualmente para recibir información de las autoridades o comunicarse institucionalmente. Y lo más importante, está en juego el derecho a poder utilizar siempre que uno lo desee la lengua oficial del país del que somos ciudadanos, aun allí dónde coexiste con otras regionales. Invocar este derecho no es una reminiscencia franquista, salvo para quienes han olvidado lo que estipulaba la Constitución republicana de 1931 en su artículo 4 (bastante más perentoria y nítida al respecto que la actual). Por cierto, cuando uno ve los obtusos y sectarios que son respecto al presente ciertos adalides de la memoria histórica, entran dudas respecto a la exactitud de la visión del pasado que tratan de oficializar.

¡Ah, pero hablar de derechos lingüísticos es embrollar las cosas, según dicen algunos sabios del establishment! ¡La “demagogia de los derechos” no soluciona nada! Es mejor resolver esos temas por medio de acuerdos consuetudinarios y confiar en el sentido común. Dejemos a un lado los derechos y volvamos a los apaños: insólito consejo, por cierto, para venir de profesionales de la filosofía política… Sin embargo, perdón por la insistencia: ¿hay algún otro país en la CE -dejemos a un lado la nada envidiable Bélgica- en que los ciudadanos se vean impedidos para usar normal y culturalmente la lengua mayoritaria en determinadas regiones de su territorio? ¿no es lógico que entonces invoquen su derecho a algo tan elemental, sean cuales fueren las “costumbres” que otros tratan de imponerles?

Con todo, hay algo de verdad en la teoría de los “apaños”: es cierto que en las comunidades bilingües los ciudadanos conviven y se entienden con pocos roces en las lenguas co-oficiales. Los problemas vienen cuando allí se legisla de tal modo que esa armonía se rompa para obstaculizar institucionalmente el derecho a usar una de ellas. Porque el busilis de la cuestión no es el bilingüismo, desde luego, sino el biestatismo que los nacionalistas pretenden imponer en sus autonomías. Es decir, que haya dos Estados superpuestos, el local que ellos controlan más y más, junto al general que soportan y al que sólo acuden cuando esperan beneficios. En tal empeño biestatal, la marginación de todo elemento común con el resto del país -empezando por la lengua- es una herramienta esencial. Como esencial resulta para quienes pensamos de otro modo oponernos a tal tendencia y denunciarla. Se trata, en efecto, de una cuestión política, como con rara clarividencia han señalado algunos de nuestros críticos…

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense.

Viernes, 5 Septiembre 2008 Publicado por cachito | Sociedad | | Aún no hay comentarios