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Para mis chorraditas

Carta a Irene (antes de nacer)

Sábado, 23 de noviembre de 1996 (8:26)

Querida Irene:

Ya falta muy poquito para que nazcas. Cada vez te siento con más fuerza dentro de mi vientre y sé que tú también estás deseando salir y encontrarte con mis brazos.

Cada noche sueño contigo. No puedo imaginar cómo será tu carita, ni, evidentemente, qué carácter y personalidad tendrás cuando crezcas. No sé si te parecerás a mí o a tu padre. Sé que, de cualquier modo serás hermosa porque te has ido formando dentro de mi con todo el amor y la ilusión que llevo en mí. El milagro de concebirte, de sentirte crecer en mi interior y, dentro de poco, de parirte, no paran de asombrarme y de maravillarme. Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida y lo sé ya desde ahora, antes de conocerte porque seas como seas, sé que serás maravillo­sa y sacarás lo mejor que hay en mí.

Tu padre es un ser excepcional. En sus planes inmediatos, hace poco tiempo, no figuraba para nada el hecho de tenerte. Su vida estaba orientada de otra manera. Pero su amor por mí ha hecho que, primero aceptase y después desease con la misma fuerza que yo tu presencia. Al principio, y al contrario que yo, él decía que quería tener un hijo varón, pero aún antes de que nazcas, ya sabe que una niña es lo mejor que nos puede pasar. Supongo que sus razones serán especiales, como las mías, pero ahora ambos te deseamos con las misma fuerza e ilusión. Si te he dicho que tú sabrás buscar lo mejor que hay en mí, tienes que hacer lo mismo con él. Su principal problema en las relaciones con las personas es poder expresar sus sentimientos. No es que no los tenga, ni que no los demuestre, pero le cuesta mucho decir algo hermoso aunque esté deseando hacerlo, es una especie de pudor extraño… A lo mejor me equivoco y tú eres capaz desde el primer día de vencer esa resistencia extraña que tiene. Espero que sea así, porque si te pareces a mí, todos esos comentarios de amor y cariño, serán fundamentales para tu desarro­llo y felicidad y la falta de ellos te producirá como a mí, una gran frustración. De todos modos, a lo mejor me estoy precipitando ya que desde hace algún tiempo, por su modo de acariciar mi vientre, intuyo que está preparándose psicológicamente para recibirte como te mereces. Espero que tú sepas sacar toda la ternura que hay dentro de él, que es mucha y está deseando rebosar.

En cuanto a mí, estoy viviendo esta experiencia del embarazo como algo excepcional en mi vida. Los primeros meses todo fue muy bien, tanto que a veces pensaba que te estaba imaginando ya que mi cuerpo no experimentaba ninguna de las modificaciones normales ante la presecnia de un nuevo ser en su interior. Luego empecé a engordar y a tener determinados síntomas evidentes pero nada molestos. Ahora estoy mal físicamente. Me duele la espalda y cada hueso de mi cuerpo: tu peso está venciendo la poca resistencia que tengo y aunque es maravilloso para mí sentirte dentro, necesito que salgas para dejar de tener dolores. De todas formas no me importa, prefiero mil veces estar dolorida antes que ni siquiera imaginarme que tú pudieras estar mal.

Ya hemos preparado con mucho ilusión el que será tu dormitorio y la que será tu ropa. Esperamos que te guste a ti tanto como a nosotros. Poco a poco, tendremos que ir adaptando nuestro hogar a tus necesidades. Nada será un problema porque el deseo de tu presencia es mayor que cualquier renuncia que podamos hacer, ahora y mañana.

También he elegido tu nombre. Aunque me gustaría que tú pudieras decidir libre e independientemente todo lo que te concierne, éstas son algunas cosas que tenemos que hacer por ti porque hay que decidirlas antes de que llegues. Nadie está fascinado especialmente con tu nombre, pero a mí me gusta muchísimo, sobre todo lo que significa: PAZ. Me gustaría tanto que cuando seas mayor el mundo que vas a heredar sea un mundo de paz… ahora está muy liado.

Ahora sólo quiero decirte que espero que sigas madurando dentro de mí. Que cuando esté preparada y decidas salir a vernos, el paso a través de mi cuerpo sea lo más agradable posible para ti, yo ya me he hecho a la idea de que va a ser algo doloroso, pero son los dolores que con más anhelo he esperado en mi vida. Que disfrutes de buena salud y que tu existencia junto a nosotros esté llena de felicidad y alegrías. Papá y mamá están locos por conseguir que así sea, es la meta más importante que nos hemos fijado y esperamos no defraudarte.

No te puedes imaginar cuánto te queremos.

Mamá.

Viernes, 14 diciembre 2007 - Posted by | Personal

3 comentarios »

  1. ¿Irene ya la ha leído?, supongo que sí, pero es que es tan tierna…, tan bonita y dulce. Deseo que sepa agradecértela.
    ¿Has leído “Un milagro en equilibrio” de Lucía Etxebarría?. La estoy leyendo y creo que podría gustarte.
    Bicos y gracias por “compartirte” más.

    Comentario por Fonsi | Viernes, 14 diciembre 2007 | Responder

  2. Nadie mejor que una madre para expresar unos sentimientos tan hermosos como los que describes con tanta claridad y nitidez. Estoy absolutamente seguro de que Irene se sentirá feliz cuando lea esa carta, cada vez que la lea, y cuando vaya madurando la tendrá como referencia para sentirse dichosa de un amor hacia ella que, también, ha ido madurando y creciendo con el tiempo.

    Comentario por 19arcoiris | Sábado, 15 diciembre 2007 | Responder

  3. UNA NARRATIVA ESPLENDIDA, PARA UN ADVENIMIENTO MARAVILLOSO. LE FELICITO GRANDEMENTE…..

    Comentario por vicente | Sábado, 24 mayo 2008 | Responder


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