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Para mis chorraditas

Bibliotecas por y para mujeres

Ayer nos lo leyó nuestro amigo Manuel Ruiz Zamora. Lo he buscado para releerlo con calma. Genial.

Bibliotecas por y para mujeres

HAY quienes afirman que la ministra Bibiana es un epítome de la imbecilidad, pero «imbécil» es una palabra de etimología muy disputada. Para algunos etimólogos, imbécil sería aquella persona que camina sin báculo o bastón, es decir, alguien que aún no ha alcanzado la sabiduría, que según los antiguos era conquista propia de la vejez; para otros, por el contrario, imbécil sería más bien la persona tan debilitada y senil que necesita apoyarse en un báculo o bastón. Una y otra hipótesis etimológica aluden al segundo y al tercer estadio de la vida humana, según el célebre enigma de la Esfinge: «¿Cuál es el animal que al amanecer tiene cuatro patas, al mediodía tiene dos y al anochecer tiene tres?». Un pensamiento imbécil sería el que, por inmadurez, anda sin ayuda de bastón; o bien el que, por senilidad, necesita andar con bastón para afirmarse. Pero el pensamiento de la ministra Bibiana no es imbécil porque ni siquiera anda; el pensamiento de la ministra Bibiana es más bien un pensamiento que avanza a cuatro patas, a imitación del hombre en el amanecer de su vida. Como el niño que aún no posee dominio sobre sus facultades locomotrices o los miembros de aquella familia cuadrúpeda que descubrieron en una aldea remota del Kurdistán, el pensamiento de la ministra Bibiana gatea, provocando a su paso cataclismos de estupor e hilaridad.
Escribió Baltasar Gracián en una sentencia ferozmente misógina que «la mujer primero ejecuta y después piensa»; y, para darle la razón, ha llegado la ministra Bibiana, ofreciéndonos «teléfonos canalizadores de la agresividad masculina», neologismos feministoides y, más recientemente, «bibliotecas por y para mujeres». De todas estas ocurrencias, proferidas sin reflexión previa, ha tenido que ofrecer luego la ministra Bibiana palinodias o aclaraciones que, con frecuencia, resultaban más chuscas y regocijantes que la ocurrencia propiamente dicha. Cuando la ministra Bibiana prometió abrir «bibliotecas por y para mujeres», pensé que su pensamiento gateante había alcanzado la culminación; las explicaciones posteriores me han chafado aquella primera impresión de arrobo. La idea de montar una «biblioteca por y para mujeres» era una síntesis maravillosa del paraíso musulmán y del paraíso borgiano. Borges se figuraba el paraíso bajo la especie de una biblioteca; y los musulmanes lo imaginan como un jardín ameno donde los bienaventurados beben copas de un licor especiado, servidas por huríes de grandes ojos y redondos senos. Una biblioteca atendida por bibliotecarias de guardapolvo y manguitos y frecuentada por lectoras gafapastas y paliduchas sería el paraíso fetén para alguien como yo, que profeso un amor indiscriminado e insomne a las mujeres y a los libros; y, además, sería una modalidad de paraíso que podría congraciar a la ministra Bibiana con los musulmanes, ahora que los tiene un poco tarascas por sus despotriques contra el velo islámico.
Por lo demás, toda biblioteca es, por definición, excluyente; pues, por vastos que sean sus fondos, deja fuera todos aquellos libros que por limitaciones de gusto, conocimiento o espacio no cupieron en sus estantes. Desde la biblioteca portátil que cabe en una maleta a la monstruosa biblioteca de Babel urdida por Borges, no hay biblioteca que no nazca de un escrutinio. Y, con su «biblioteca por y para mujeres», la ministra Bibiana nos proponía uno muy donoso que dejaba chiquito aquel que perpetraron el cura y el barbero. Una vez montadas las bibliotecas por y para mujeres, se podrían montar bibliotecas por y para homosexuales, bibliotecas por y para negros, bibliotecas por y para católicos, bibliotecas por y para cojos, bibliotecas por y para miopes, etcétera; más tarde, en un alarde de especialización exhaustiva, podrían montarse también bibliotecas por y para negras miopes, católicos cojos, etcétera, hasta cubrir las infinitas combinaciones humanas. Y, sumadas todas estas bibliotecas especializadísimas, se alcanzaría la biblioteca total, en la que ningún libro quedase excluido. En esta profusión bibliotecaria no debería faltar, por supuesto, una biblioteca por y para analfabetos (y analfabetas) integrales, de la que la ministra Bibiana fuese miembra fundadora. En esa biblioteca, compuesta por libros en blanco, el pensamiento gateante de la ministra Bibiana retozaría como un niño en el parque.

Domingo, 6 julio 2008 - Posted by | Sociedad

9 comentarios »

  1. Por los bigotes de misifú, no es por polemizar gratuitamente, pero a mí este individuo me cae mal desde hace mucho. No soporto las poses, y JMdP tiene un tufo a rancia malaleche cavernícola que echa para atrás. Si se limitara a ser un buen escritor, (le doy el beneficio de la duda), pues muy bien, pero se esfuerza en aparecer como un tocapelotas muy profesional, muy culto y muy de derechas de toda la vida, que eso gusta mucho a las señoronas y así compran sus libros para regalar, que quedan muy bien en la estantería del despacho… quieto, que me lanzo… Ahí quedó mi humilde opinión: No me gusta lo que este señor eructa…
    Salud.
    Ignacio.

    Comentario por Ignacio Martín León | Domingo, 6 julio 2008 | Responder

  2. A mí tampoco me gusta demasiado, aunque tengo que reconocer que escribe bien pero, efectivamente, el aire de culto a ultranza que esgrime, pues a mí me da un poco de grima. Ya sé que hay otros, pero eso no lo justifica. De todas formas, una de sus novelas me hizo pasar un estupendo rato.
    En cuanto a lo de la Sra. Ministra, pues no sé…, yo quiero una Biblioteca para mí y mis seres queridos (amigos y tal).

    Comentario por Tita | Lunes, 7 julio 2008 | Responder

  3. Tampoco soy yo especialmente una admiradora de este señor. Pero aún así, soy capaz de reconocer cuando algo está bien escrito y colmado de razón.
    A mí, los eructos, no me gustan. Ni los de JMdP, ni los de nadie. Sólo los de mi sobrinita cuando acaba de comer.
    Hay que reconocer que las propuestas de esta miembra del gobierno son cada vez más descabellados. A ver: para qué quiere nadie una biblioteca donde, según entiendo con el “por” y el “para”, sólo haya libros escritos por mujeres, sobre temas de mujeres,donde los lectores sean sólo mujeres y las personas que la atienden, una vez más, mujeres. ¿Y el posible placer de levantar la vista del negro sobre blanco y encontrarme con la cara de un apuesto barbudo? ¿Y el verme obligada a buscar una biblioteca por y para hombres para encontrar un libro escrito por Góngora?
    ¿Por qué no se ocupa la joven ministra de otras desigualdades manifiestas en España, como, por ejemplo, la desigualdad del valor de mi voto frente al de un votante vasco?
    ¿Por qué no se ocupa de la desigualdad que sufrimos los padres de los alumnos que no cursan religión en el colegio y tenemos que pagar el libro de la alternativa, frente a la gratuidad del religioso?
    El único libro que tengo de Prada, me lo regaló un “señorón”. Ignacio, no caigamos en lo que criticamos.

    Comentario por cachito | Martes, 8 julio 2008 | Responder

  4. Cuando recientemente estuve en Madrid, nos lo hemos cruzado paseando y “el aire” que llevaba era el mismo: el de creerse superior a la mayoría de los mortales.
    La Sra. Ministra parece que piensa exactamente lo contrario que yo que abogaría siempre porque desapareciesen los “días de…”, los “libros para…”, “las revistas de…”, “las carreras para…”, pero, en fin…, yo no soy nadie.

    Comentario por Tita | Martes, 8 julio 2008 | Responder

  5. No estoy de acuerdo con Tita.

    No tengo el honor de conocerte pero SI eres alguien. Eres alguien libre y que usa esa herramienta que todos tenemos y que no todos empleamos: el cerebro.

    Salud,
    Ignacio.

    Comentario por Ignacio Martín León | Martes, 8 julio 2008 | Responder

  6. Querida amiga Rocío:

    Seamos justos. Esos casos de flagrante injusticia las deben gestionar y solucionar otras entidades diferentes del Ministerio de Igualdad, como el mismo Parlamento o el Ministerio de Educación.

    La Ministra Aido es mujer, joven y roja, y todas estas cualidades les forman un bolo intragable al pedante misógino de JMdP, y a otros muchos. También es humana y comete fallos, y algunos, deseando contentar a su público, se lanzan como buitres sobre estos fallos faltando al respeto o, directamente insultando como en este artículo, escrito con oficio, eso sí, pero con un tufo a desprecio misógino y machista que da puntos a su autor en una hipotética carrera de méritos para el insigne puesto de RELATOR DE LA CAVERNA ESPAÑOLA de España, una, grande y rancia.

    Me hubiera gustado leer, si es que las pudiera haber escrito Prada, alguna crítica arrebatada como ésta a las chorradas de, por ejemplo, la señorísima Botella con lo de las peras y manzanas. O de la Espe con el cine español, o a la Tocino cuando hablaba in illo tempore del medio ambiente con esa dulzura inimitable…

    Pero estas tres señoras tienen en común el hecho de ser Mujer-Mujer, como les gusta a estos señores tan justos ellos, tan señores ellos, tan engominados y trajeados ellos, y tan encantados de haberse conocido…

    Bueno, ya me he desahogado un poquito.

    Un gran abrazo aún en la discrepancia.
    Ignacio.

    Comentario por Ignacio Martín León | Martes, 8 julio 2008 | Responder

  7. “No tengo el honor de conocerte pero SI eres alguien. Eres alguien libre y que usa esa herramienta que todos tenemos y que no todos empleamos: el cerebro”.

    Me encantaría que me explicaras, no entiendo nada.

    Comentario por Tita | Martes, 8 julio 2008 | Responder

  8. En tu anterior post terminabas diciendo que no eres nadie, y es con esto con lo que no estoy de acuerdo.

    Y no tengo el honor de conocerte porque es así, tal cual. Simplemente.

    Un abrazo,
    Ignacio.

    Comentario por Ignacio Martín León | Martes, 8 julio 2008 | Responder

  9. Gracias por la aclaración, no te había entendido. Supongo que es una frase hecha a las que lamentablemente, lo sé, echas mano de vez en cuando.

    Comentario por Tita | Miércoles, 9 julio 2008 | Responder


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